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Pasaje 1
Tam conoció en Strixhaven una forma de libertad que nunca había tenido en casa. Al principio le desconcertaban sus edificios bajos, sus caminos extendidos y sus dragones, tan distintos de la torre y las esfinges de Hexhaven. Pero allí podía moverse sin sentir constantemente la mirada de su creador. Ahora ha vuelto. Sólo consigue intimidad encerrándose en una habitación protegida con todos los sellos que conoce, incluidos dos que ha inventado. Desde la ventana contempla una academia silenciosa. Sus cadetes estudian, pero parecen incapaces de compartir una conversación que no sea sobre los exámenes. Una compañera se acerca para proponerle estudiar juntas; cuando Tam intenta descubrir qué otras cosas le gustan, no encuentra nada más. La diferencia con sus amigos de Strixhaven no está en la arquitectura. Está en la vida que falta entre estas paredes. Tam escribe a Abigale. Ensaya una disculpa, intenta advertirle de que algo peligroso está a punto de ocurrir y reconoce que hay una ausencia dentro de ella que no sabe explicar. Le gustaría pedir ayuda para dormir y saber si todavía puede ser perdonada. También desea proteger a quienes conoció en el otro Multiverso. Pero no envía la carta. La quema en la llama de su lámpara y observa una belleza que ya no consigue aceptar sin recordar cómo fue fabricada.
Pasaje 2
Liliana soporta otra clase de aislamiento. La celda está construida para impedir que algo vivo se acerque y para negarle cualquier resto muerto útil. Su comida tampoco le ofrece una salida. Sin cadáveres ni pequeños animales que pueda reanimar, su nigromancia queda prácticamente anulada. Incluso el ratón que se aproxima huye cuando pisa una de las líneas encantadas del suelo. Quien aparece después es Opal, su doble en este Multiverso. No fue creada individualmente como Tam: surgió del funcionamiento del proyecto de Jace. Su vida tomó otros caminos. Su hermano sobrevivió; Opal rechazó los contratos demoníacos y se convirtió en sanadora. Opal utiliza esas diferencias para presentarse como una versión superior de la mujer encerrada frente a ella. Su amabilidad desaparece al hablar de la futura sustitución. Imagina cómo su propia materia podría ocupar el lugar de Liliana y le ofrece librarla de todo el dolor que arrastra. Después demuestra el verdadero sentido de su poder: provoca un ataque al corazón de la prisionera y lo revierte. La curación también puede ser una herramienta de dominio. Liliana se niega a aceptar esa oferta.
Pasaje 3
Mi dolor es mío.
Pasaje 4
Tam visita a Liliana poco después. La nigromante ve en su rostro, sus gestos y su inteligencia demasiados rasgos de Jace. La provoca con preguntas sobre el motivo de su creación, pero Tam no ha venido a discutir quién es. Necesita comprender una consecuencia que los cálculos de su maestro no le han aclarado. La saca de la celda manteniendo entre ambas una atadura mágica. En una habitación cercana le muestra una reproducción del mecanismo que representa el nuevo Multiverso. Después superpone otra imagen: el proyecto necesita sobrescribir el original para alcanzar estabilidad. Tam quiere saber qué ocurrirá con quienes ya viven allí. Liliana podría mentir para ganarse su confianza. Decide responder desde lo que conoce: la muerte y aquello que distingue un cuerpo de una vida. Reemplazar no es unir sin pérdidas. Según su explicación, los seres originales tendrían que perder la parte que los mantiene vivos para dejar lugar a sus dobles. No volverían los mismos amigos bajo otra apariencia. Alguien diferente ocuparía su sitio. Tam intenta encontrar una alternativa en sus teorías, pero ahora el precio tiene nombres. Abigale y los demás morirían. Liliana le señala que traicionar a quienes le importan también la traicionaría a ella misma. Todavía pueden impedirlo; el experimento no se ha consumado. De regreso a la celda, Liliana reconoce otra cosa: Tam posee la habilidad de Jace para unir inteligencia y creatividad. Esa semejanza ya no le inspira sólo rechazo. La muchacha podría ser precisamente quien consiguiera llegar hasta él. Tam vuelve a dejarla encerrada, pero se marcha cargando con una verdad que ya no puede ignorar.
Pasaje 5
Tam asciende por una torre que comienza a parecerle vacía incluso en sus detalles. No encuentra el olor de los libros viejos ni el consuelo de un lugar vivido. Se cruza con la Chandra de este mundo, una criomante que fue su mentora, mientras la visión de Lluwen vuelve a reprocharle el destino de los amigos reales. Al ver a los cadetes comprende que cada copia tiene un original con vínculos y recuerdos que no pueden descartarse como una variable. En el santuario confronta al Teorista con esas vidas. Él responde imponiendo calma dentro de su mente. Tam se sienta; todavía siente tristeza, pero sólo una parte distante de ella reconoce que acaba de obedecer una orden ajena. Su creador puede consolarla y vulnerar su voluntad en el mismo movimiento. El Teorista propone que elimine las emociones que la perturban, igual que él se ha separado de aspectos de sí mismo. Tam se niega. Ha visto lo que esas extracciones le cuestan, los recuerdos que pierde y el sufrimiento que permanece. Él insiste en que deben concentrarse en el proyecto y le prepara una misión: viajar al verdadero Innistrad y medir sus dimensiones. Allí espera que descubra un mundo mucho menos amable que Strixhaven y comprenda por qué quiere reemplazarlo. Tam atraviesa el portal con sus instrumentos. Bajo la luna de Innistrad se pregunta si el Jace que existía antes de amputarse tantas partes habría invadido su mente con tanta facilidad. Ya no sabe qué frenaban aquellos aspectos que su maestro decidió descartar.
Pasaje 6
Apenas Tam se marcha, el Teorista baja a las celdas. Quiere completar el experimento antes de que las dudas de su alumna lo debiliten. Sin embargo, en los pasillos también percibe lo que falta: el mundo que ha fabricado no termina de sentirse completo. Jadzi comprende para qué ha venido. El Teorista entra en su mente y encuentra posibilidades incompatibles: ambos Multiversos destruidos, victorias que acaban en desastre, vidas prolongadas y muertes repentinas, Tam a su lado o luchando contra él. La visión no le entrega una garantía. Lo sumerge en consecuencias que no consigue dominar. Necesita matar a la oráculo y seguir su conciencia hasta el origen de Arcavios, cuando dos planos se fusionaron. Ese conocimiento debería ayudarlo a enlazar su creación con el Multiverso original. Tiene el poder para hacerlo y prepara la orden. Pero no la da. Jadzi detecta la vacilación y observa su futuro mientras él contempla, dentro de ella, la imagen de su propia mano descendiendo. El Teorista termina reproduciendo ese gesto. Sale furioso de la celda. Ha exigido a Tam que se libere de las dudas, pero ni siquiera después de todo lo que se ha arrancado logra convertir su plan en un acto inevitable.




