2026 · 9:01 · Reality Fracture

El horror de la luna

Reality Fracture — El horror de la luna

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Pasaje 1

Tam pasa horas midiendo Innistrad desde una elevación sobre los páramos. Lleva los instrumentos de su maestro, registra resultados y observa un paisaje que no se parece a la comodidad de Strixhaven. Cerca sólo hay una pequeña posada. Los sonidos y la oscuridad recuerdan constantemente que fuera de sus paredes puede haber algo peligroso. Mientras trabaja se pregunta qué ha heredado de su aspecto de gorgona. Intenta petrificar a una rata que está comiéndose parte de su comida. El animal queda inmóvil, pero no se convierte en piedra. Al liberar la presión de su mirada vuelve a correr, completamente vivo. Tam ha descubierto otra manera de ejercer su telepatía: puede detener un cuerpo utilizando los ojos como desencadenante. No necesita matar al animal para comprobarlo. Recoge los instrumentos y se dirige a la posada, satisfecha con ese descubrimiento y todavía curiosa por todo lo que encuentra en el plano.

Pasaje 2

La posadera, Moiren, la recibe con la familiaridad de alguien que lleva mucho tiempo ofreciendo refugio a desconocidos. Tam reconoce en ella ecos de un recuerdo que no siente suyo, relacionado con el mar y los barcos, pero no logra identificarlo. Lo que sí escucha con claridad es la historia de Innistrad. Moiren participó en los horrores que casi destruyeron el plano. Explica que encerraron una criatura en la luna y que su propio tío se fusionó con el pueblo de Hanweir. Ella y otros cátaros salieron a combatir la monstruosidad en que se había convertido. Para Moiren, su tío había muerto antes de aquella batalla; lo que destruyeron fue el ser que se lo había llevado. Tam ve pérdida, violencia y culpa en esa historia. Por un momento cree estar encontrando la confirmación que buscaba el Teorista: un mundo tan cruel quizá no merezca sobrevivir. Pero Moiren puede hablar de lo ocurrido y después sonreír, ofrecerle una cerveza y tratarla con cariño. Tam no comprende cómo caben ambas cosas en la misma persona. Le pregunta por qué no abandona Innistrad por un plano más seguro. Moiren no confunde seguridad con pertenencia. Éste es su hogar. Tampoco cree que organizar toda una vida alrededor de evitar el dolor permita escapar de él. Su fe le ofrece una manera de comprender el sufrimiento y el descanso después de la muerte, pero no resuelve por Tam la pregunta sobre su propósito.

Pasaje 3

Tres vampiros atacan la posada. Moiren le ordena agacharse, toma una espada y sale a defender el lugar. Tam reconoce mentes parecidas a la de Kirol, aunque el comportamiento de estos vampiros no tiene nada de amistoso. Desde la puerta ve a la posadera luchar contra enemigos demasiado rápidos. Decide intervenir con el poder que acaba de descubrir. Llama su atención y los inmoviliza con la mirada. Moiren aprovecha ese instante para decapitarlos. El combate termina, pero Tam necesita distinguir entre estos atacantes y su amigo. No todos los vampiros, ni todos los seres de un mismo tipo, son iguales en todos los planos. Moiren fue una combatiente de la parroquia antes de retirarse. Tras rezar por los muertos, reconoce la ayuda de Tam y le asegura que merece ser salvada. Esa afirmación la conmueve más de lo que esperaba. No necesita conocer su origen para considerar valiosa su vida. Ya en su habitación, Tam piensa en la brutalidad de Innistrad y en la gentileza que existe a pesar de ella. El mismo día ha conocido una pérdida terrible, una conversación agradable y una defensa desesperada del hogar. Intenta relacionar esa pequeña felicidad con el sufrimiento, pero siente que le falta una parte necesaria para comprenderlo. La pregunta queda abierta cuando decide practicar, como cada noche, el alcance de su mente.

Pasaje 4

Su percepción atraviesa los páramos y encuentra algo muy arriba: una conexión que parece esperar en el cielo. Tam recuerda la historia de Moiren y se aproxima por curiosidad. En cuanto intenta establecer contacto, una fuerza la arrastra lejos de su cuerpo. Llega a un espacio mental que parece una habitación con cuatro paredes, una ventana y una mujer consumida en una cama. Hay piezas de ajedrez por el suelo. La criatura aparenta necesitar ayuda, pero un destello de otra forma, enorme y armada, precede a la trampa. Tam busca salir y descubre que ya no hay puerta. Lo que conversa con ella no utiliza simplemente palabras. Le impone sensaciones, malestar y percepciones que deforman su relación con el tiempo. Cuando Tam intenta abrir una grieta para escapar, ve sobre el techo una masa interminable de carne, tentáculos y filamentos. La mujer acostada no es más que la apariencia cercana de algo muchísimo mayor. Tam no quiere ser su amiga, pero busca una forma de calmarla. Se sienta junto a la cama y empieza a trenzarle el pelo. El gesto sorprende y divierte a la criatura. Mientras sigue trabajando con las manos, Tam intenta comprender qué desea y por qué ha decidido permanecer en ayuno.

Pasaje 5

La criatura explica su ayuno como una manera de experimentar el deseo. El hambre prepara el valor de una comida. Tam relaciona esa idea con su propia necesidad de amigos y, por un instante, comprende mejor la pregunta que Moiren había dejado sin responder. Pero la conversación se vuelve insoportable cuando pregunta qué come. Recibe visiones de planos enteros deshechos y de poblaciones que desaparecen con sus mundos.

Pasaje 6

Te alimentas de planos.

Pasaje 7

La criatura describe esa destrucción como una poda: eliminar lo enfermo o incompleto para preservar algo mayor. También ha percibido en Tam el conocimiento de un Multiverso entero que todavía está naciendo. Quiere que le revele dónde se encuentra el Echoverse. A cambio, promete librarla de él. Tam comprende que su curiosidad ha puesto en peligro mucho más que su propia mente. Cuando la exigencia se vuelve apremiante, corre hacia donde estaba la ventana. La pared se rompe en el espacio psíquico y logra cortar la conexión. Regresa a su cuerpo, sentada en la posada y empapada en sudor. Contempla la luna sin atreverse a moverse. La pregunta sobre el sufrimiento le ha llevado hasta una fuerza que podría consumir todo lo que su maestro ha creado.

Pasaje 8

Vraska, entretanto, alcanza el nuevo Multiverso. Reconoce en sus caminos, sus reglas imposibles y sus detalles a Jace. Incluso encuentra colores y olores ligados a ella. Aunque se retiró del proyecto, él la incorporó a su creación. Chandra, Ajani y Garruk llegan al punto de encuentro después de un contratiempo con un cieno. Vraska les aclara que Jace no está diseñando cada rincón por separado: estableció las reglas y el mundo continúa desarrollándose a partir de ellas. La urgencia no evita otra disputa. Garruk quiere vengarse de Liliana por la maldición que sufrió, y Vraska tampoco desea rescatarla. Chandra y Ajani mantienen que deben liberar a su compañera. El grupo asciende por una torre que cambia la dirección de la gravedad. Chandra todavía puede sentir a Jace desde el ataque telepático que sufrió, aunque su presencia parece demasiado pequeña. Garruk detecta algo similar en los cadetes: son reales, pero tienen una falta interior que los distingue de personas completas.

Pasaje 9

Una mujer con el rostro de Liliana los recibe con alegría. Chandra la abraza y escucha que vino por voluntad propia. Pero Garruk reconoce que no es la nigromante: su olor y sus poderes pertenecen a una sanadora. Ajani también percibe la diferencia. Chandra la pone a prueba mencionando a Gideon; la respuesta confirma que no es la amiga que conoce. Vraska la golpea y le rompe la mandíbula. La mujer se cura sin esfuerzo. Es la profesora Opal, que sale corriendo para avisar al Teorista. Los cuatro la persiguen entre pasillos y escaleras que parecen repetirse sin fin. Cuando irrumpen otra vez en su despacho, ya ha anochecido. Ninguno recuerda cómo han pasado esas horas. Vraska descubre heridas que no recuerda haber recibido; Chandra está aterrada y no consigue decidir qué hacer; Garruk apenas domina sus músculos; Ajani habla en una lengua que sorprende a todos. Opal atiende sus lesiones con una serenidad irritante. Vraska entiende que ya se han enfrentado a Jace y han perdido algo más que una batalla.

Pasaje 10

Ay, cariño. Os habéis enfrentado a Jace tres veces.

Ilustraciones y artistas

Fuentes y producción

Narración sintética de Miguel.

Música ambiental original creada con Suno Pro.

Music of the Multiverse