1999 · 11:59 · Urza’s Legacy

El precio de construir Vientoligero | LEGADO DE URZA | Lore de Magic en español · 0018

Urza’s Legacy — El precio de construir Vientoligero | LEGADO DE URZA | Lore de Magic en español · 0018

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El precio de atacar a Kerrick

El primer ataque contra Kerrick deja a Jhoira en coma durante diez años. Cuando despierta, desarrolla una forma de atravesar las regiones temporales.

Sacar a Teferi del fuego

Después del regreso a Tolaria, Jhoira y Karn buscan cómo rescatar a Teferi. La frontera entre dos velocidades del tiempo lo mantiene atrapado en el fuego. La investigación de Jhoira abre una posibilidad de atravesarla. Al salir, Teferi encuentra a sus compañeros cambiados y envejecidos por años que él no ha vivido. La separación que produjo el experimento termina, pero ya no pueden recuperar una infancia compartida al mismo ritmo.

Urza entra en la grieta

Urza intenta utilizar ese avance para entrar en el refugio de Kerrick y matarlo, pero apenas consigue escapar con vida. La recuperación de Tolaria exige algo más que conocer los límites de sus grietas: dentro de ellas sigue creciendo un enemigo dispuesto a aprovechar cada intento fallido.

El principio del Legado

Urza busca entonces tecnología thran que haya sobrevivido hasta su propia época. En Shiv encuentra una instalación inmensa que sigue funcionando. Los viashinos que viven allí guardan maquinaria capaz de fabricar piedras de poder: depósitos de energía con los que alimentar artefactos. Tras ganarse el respeto de sus habitantes, Urza empieza a estudiar sus mecanismos. Ni él ni los viashinos pueden poner en marcha todas las partes de la instalación, pero comprende lo que esa energía podría permitirle construir. Imagina una combinación de componentes orgánicos, artefactos y magia que actúe como una sola arma contra la invasión. La derrota en Phyrexia y la catástrofe de Tolaria han cerrado dos caminos. En Shiv comienza otro: reunir piezas que puedan conservarse, transportarse y trabajar juntas cuando llegue el enemigo. La construcción llevará décadas, quizá siglos. Urza empieza a preparar el Legado.

La paz necesaria en Shiv

Urza trabaja entre dos lugares que todavía no pueden darle lo que necesita. En Tolaria, la academia vuelve a levantarse entre las grietas del tiempo. En Shiv, una instalación thran conserva los secretos del metal y de las piedras de poder. Jhoira y Karn lo ayudan a examinar la maquinaria. Algunas de sus partes revelan un problema que ningún arreglo técnico resolverá por sí solo: fueron diseñadas para manos de trasgo. Los viashinos ocupan ahora la instalación. Los trasgos de la región intentan recuperar un lugar que consideran suyo. Sus enfrentamientos mantienen fuera de servicio componentes indispensables. Jhoira y Teferi conocen de cerca lo delicado de esa disputa cuando entran en una zona que los viashinos les habían prohibido visitar. Para los trasgos, aquel espacio es sagrado; la intrusión amenaza con empeorar la guerra. Urza necesita a ambos pueblos. Negocia con el jefe de los trasgos y con el dirigente viashino, intercambiando concesiones y buscando una colaboración que permita trabajar a toda la instalación. Finalmente logra un acuerdo. Los trasgos producen metal thran y los viashinos lo trabajan según sus diseños. Jhoira, Teferi y Karn ayudan a reparar y poner en marcha los mecanismos. La paz sigue siendo frágil cuando Urza se ausenta, pero la cooperación permite construir la estructura de una nave y una piedra de poder todavía sin cargar.

El enemigo que gana generaciones

En Tolaria, el tiempo roto también favorece al enemigo. Un infiltrador phyrexiano llamado Kerrick ha quedado encerrado con sus negadores en una zona acelerada. Allí dispone de una ventaja terrible: puede desarrollar generaciones enteras mientras fuera apenas transcurre una parte de ese tiempo. Sus criaturas evolucionan con el objetivo de sobrevivir al cruce de la frontera temporal y atacar el resto de la isla. Barrin contiene la amenaza mientras los otros trabajan en Shiv. Al principio, la separación entre regiones impide a los negadores salir de su refugio. Pero Kerrick utiliza los recursos disponibles para superar esa barrera. Cada nueva generación acerca a sus fuerzas al momento de escapar. La misma catástrofe que ha matado a tantos investigadores les proporciona una velocidad de preparación que la academia no puede igualar. Los supervivientes aprenden a utilizar ciertas zonas para sus propios estudios, incluso realizando experimentos de años mientras fuera pasan horas o días. El agua sometida a tiempo lento prolonga también sus vidas. Esas ventajas no eliminan el peligro ni reparan las pérdidas. Barrin sigue luchando mientras el ejército de Kerrick crece y gana terreno.

Argoth no ha sido olvidado

La estructura de metal que se fabrica en Shiv necesita un componente vivo. Urza viaja al bosque de Yavimaya para pedir ayuda, pero allí lo recuerdan por otro motivo. El bosque conserva la memoria de Argoth, y sus habitantes conocen la devastación que acompañó la guerra de los hermanos. Yavimaya y su emisario, Multani, lo retienen. La conciencia de Urza se une a la del bosque, y el planeswalker experimenta la destrucción que había causado. Ya no contempla Argoth como un escenario lejano de su propia tragedia: siente el daño desde la vida que había sido destruida. La comunión también abre sus recuerdos a Yavimaya. El bosque presencia lo que Urza ha visto en Phyrexia y conoce el horror del asalto que fracasó allí. Mientras esa conexión se prolonga durante años, sus colaboradores mantienen los proyectos de Shiv y Tolaria. Pero Urza permanece ausente cuando Barrin más necesita su ayuda. En la isla, las generaciones de negadores siguen multiplicándose.

La defensa de Tolaria

Los negadores consiguen superar la frontera temporal. El ejército de Kerrick ya puede combatir fuera de su refugio y amenaza a la academia. La conexión de Urza con Yavimaya se interrumpe. El planeswalker regresa a Tolaria y, al hacerlo, lleva consigo a Multani. Urza reúne las fuerzas que puede movilizar de Shiv y de la isla. Participan sus colaboradores, viashinos, trasgos y dragones. Lo que la paz de Shiv había permitido construir también permite ahora formar una defensa común. Barrin deja de estar solo frente al enemigo que ha tenido generaciones para prepararse. Multani interviene en la batalla. Su ayuda resulta decisiva para encontrar y destruir a los monstruos que se han internado en el bosque. Kerrick y sus fuerzas son derrotados. Yavimaya ve la amenaza sobre Dominaria manifestarse de forma inmediata: el futuro de su propio bosque también depende de frenar a Phyrexia. Después de la lucha, entrega a Urza la semilla con la que podrá completar su nave. Multani guiará su crecimiento sobre la estructura metálica. Yavimaya proporciona además lo necesario para una nueva estirpe de hadas que cuide aquella vida. La nave tendrá un casco que crece: metal thran y madera viva unidos en Vientoligero.

El mundo de Radiant

La nave necesita una energía que su piedra todavía no contiene. Urza sabe que un plano artificial en colapso puede proporcionar la carga necesaria y vuelve al reino de Serra. Encuentra un mundo más deteriorado de lo que esperaba. Serra se ha marchado; la contaminación phyrexiana permanece. Radiant gobierna en su ausencia. Bajo la influencia de un agente phyrexiano, la arcángel ha llegado a creer que sus propios habitantes son el enemigo. El antiguo refugio se ha convertido en un régimen de disciplina militar y persecución. La guerra con la que Radiant pretende purificar el plano está exterminando a su pueblo. Cada muerte reduce el poder y el tamaño de aquel mundo artificial, acelerando su decadencia. Urza regresa a Tolaria para preparar una evacuación. También hace incursiones para difundir la posibilidad de escapar y salvar a cuantos puede. Vientoligero debe estar listo antes de que el reino desaparezca, pero los dirigentes que controlan el plano se oponen a la huida. La tripulación tendrá que entrar en una guerra para sacar de ella a los supervivientes.

La ayuda de los dragones

Los aliados de Shiv incluyen a los dragones Rhammidarigaaz y su madre, Gherridarigaaz. Ayudan a defender Tolaria y participan también en el rescate del reino de Serra. Durante ese combate, Gherridarigaaz recibe un ataque que iba contra Urza y muere. La nave continúa evacuando refugiados mientras sus defensores pagan por la salida con sus propias vidas.

Un solo intento de rescate

Cuando Vientoligero está preparado, el colapso es inminente. La tripulación sólo dispone de energía para un intento desesperado. Miles de vidas dependen de que la nave pueda recoger a los refugiados y salir del plano. Jhoira dirige el viaje. El rescate transcurre en medio de una batalla y de un mundo que se deshace alrededor de quienes intentan abandonarlo. La nave consigue escapar con supervivientes. Durante la destrucción, la energía del reino de Serra carga su piedra de poder. El mundo que había sanado a Urza ya no existe como refugio, pero su energía permanece dentro de la nave. Vientoligero puede navegar entre los planos. Su casco vivo, su estructura metálica y su fuente de energía han exigido acuerdos, combates y pérdidas que sus tripulantes todavía llevan consigo. El Legado está más cerca de completarse, pero para quienes han realizado el rescate la última travesía no termina cuando la nave sale del peligro. Quedan los refugiados a los que hay que llevar a un nuevo hogar y el recuerdo de aquellos que no pudieron salvar.

El regreso de los amigos

Jhoira lleva a los refugiados hasta Zhalfir. Teferi los espera en el puerto, convertido ya en mago real de su tierra. Mientras los funcionarios reciben a los recién llegados, los tres amigos se reúnen y hablan de lo que han vivido. Karn acompaña a Jhoira, que está agotada por el rescate y por tantos años al servicio de los proyectos de Urza. Las conversaciones devuelven a la habitación los días de Tolaria. Jhoira recuerda a quienes murieron en la explosión o después, atrapados por sus consecuencias. Teferi conserva el recuerdo de los segundos en llamas que para los demás habían durado décadas. La investigación había permitido grandes avances y vidas más largas, pero ninguno de esos logros devuelve a sus compañeros muertos. Teferi quiere que Jhoira permanezca con él. Le propone compartir su vida y trabajar en Zhalfir. Ella no le responde de inmediato, pero de camino a los muelles confía su decisión a Karn: regresará a Shiv. Había partido para aprender de los artificieros de Tolaria y llevar esos conocimientos a los ghitu, su pueblo. Tras dedicar tantos años a los sueños de Urza, necesita vivir una parte de su vida para sí misma. Karn teme perderla. Jhoira le asegura que podrá visitarla. La nave continúa su viaje mientras sus constructores empiezan a elegir destinos que no dependen únicamente de Urza.

La pieza humana

En Tolaria, la nave está lista y la resistencia empieza a tomar forma. Urza ha reunido ayuda que no habría obtenido únicamente con su habilidad para construir máquinas: viashinos y trasgos colaboran en Shiv, Yavimaya ha entregado vida a su proyecto y los supervivientes del reino de Serra encuentran refugio en Dominaria. Pero el arma que prepara todavía necesita una voluntad humana que la guíe. Urza debe encontrar al heredero capaz de reunir el Legado y darle sentido frente a Phyrexia. Para resolverlo, comienza a dirigir hacia las personas la misma atención con la que había estudiado mecanismos, energía y materiales.

Ilustraciones y artistas

Fuentes y producción

Narración sintética de Miguel.

Música ambiental original creada con Suno Pro.

Music of the Multiverse