Leer el relato
La capitana desaparecida
Sisay ha desaparecido del Vientoligero. En su camarote quedan un anillo y una nota que señala a Rath, un plano que ninguno de sus compañeros sabe alcanzar. Starke, el hombre que acababa de ofrecerle información sobre el Legado, tampoco está a bordo. Tahngarth y Hanna lo buscan junto a su capitana, pero no conocen su participación en el secuestro. El Legado reúne objetos capaces de enfrentarse al Señor de los Yermos. Sisay lleva tiempo reuniendo sus piezas por Dominaria. Para recuperarla, Hanna y Tahngarth deciden buscar a quien heredó esos objetos: Gerrard. Hace años navegaba con ellos. Abandonó la nave después de que la búsqueda costase la vida de amigos y descubriera que Sisay trataba de conducirlo hacia un destino que él no había aceptado. Ahora vive en Benalia, donde ejerce como maestro de armas. Allí lo encuentra Tahngarth.
El regreso de Gerrard
Pol Cordel ya ha advertido a Gerrard de la llegada de un minotauro en una nave voladora. Gerrard va a los muelles y encuentra a Tahngarth discutiendo con un misionero. Interviene para detener la pelea. Después pregunta por Sisay y recibe la noticia de su desaparición. De vuelta con Pol, Gerrard decide regresar al Vientoligero a la mañana siguiente. Antes de partir, se quita el colgante con forma de reloj de arena y se lo confía a su amigo. Perteneció a sus padres. Es la única pieza del Legado que conservó al marcharse y no quiere ponerla al alcance de sus enemigos llevándola a Rath. Gerrard vuelve a bordo, pero aún no pueden cruzar. El motor necesita un mago capaz de manejarlo y el recuerdo de alguien que haya estado en el destino. No tienen ninguna de las dos cosas.
Karn y Llanowar
Gerrard propone buscar a Mirri en Llanowar. Su amiga estudió magia con él y quizá pueda hacer funcionar el motor. Durante el trayecto, descubre en la bodega a otro compañero de su infancia: Karn, el golem de plata. Está desactivado y cubierto de polvo entre los objetos que Sisay ha recuperado. Gerrard consulta el tomo Thran y consigue reactivarlo. En el bosque, Mirri combate junto a los elfos contra un aboroth, una criatura gigantesca de raíces y tierra que ha matado a varios de sus compañeros. No quiere abandonarlos mientras siga amenazándolos. Gerrard le ofrece ayudarla a derrotarlo a cambio de que se una al rescate de Sisay. Tras vencer al monstruo, Mirri sube a la nave y prueba el motor. No tiene habilidad suficiente para activar el salto. Hanna admite entonces que su padre, Barrin, podría hacerlo. Hace tiempo que están distanciados, pero puede conducirlos hasta él.
Tolaria y la pista de Urborg
Antes de llegar a Tolaria, Mirri examina la nota del secuestro. Reconoce un símbolo relacionado con Crovax, un noble que también viajó en el Vientoligero. Su casa de Urborg puede ofrecer una pista, pero primero deben resolver el problema del motor. En Tolaria, el encuentro entre Hanna y Barrin resulta difícil. Gerrard observa que apenas consiguen entenderse. En lugar de pedir al padre que los acompañe, propone a su discípulo Ertai, deseoso de salir al mundo. Hanna pone a prueba sus conocimientos y el joven supera las pruebas. Barrin permite que se una a ellos. Con un mago a bordo, sólo falta encontrar a alguien que conozca Rath. Mirri guía la nave hacia la mansión de Crovax, en los pantanos de Urborg.
La pérdida de Crovax
Crovax conoce un posible guía: Starke. Lo buscó para averiguar qué había sido de Selenia, la guardiana angelical de su familia. Tiempo atrás, la tripulación había ayudado a Crovax a combatir a Gallowbraid y Morinfen, servidores de Volrath que atacaban su casa. Selenia intervino en su defensa. Después de aquella batalla, Crovax se enamoró de ella. La liberó de su servidumbre mágica esperando que se quedase a su lado, pero Selenia desapareció. Starke le dijo que estaba en Rath. También le advirtió de que la búsqueda lo había alejado de su familia, dejándola expuesta a un nuevo ataque. Cuando la tripulación llega a Urborg, esa familia ya ha sido destruida. Crovax se une a ellos; se enfrentan de nuevo a los servidores de Volrath y salen en busca de Starke. El noble sabe dónde intentó esconderse: en la casa de su amigo Alaric.
El prisionero de Maraxus
La casa de Alaric está en ruinas. Maraxus de Keld siguió a Starke hasta allí, mató al dueño y ordenó saquear el edificio. Sus tropas llevaron al fugitivo a un campamento cercano. Mirri se acerca sin ser vista y confirma que Starke está preso. Gerrard deja la nave a salvo y entra en el campamento con Crovax y Tahngarth. Consiguen sacarlo, pero la huida los conduce a las montañas, perseguidos por ogros y sabuesos de lava. Starke apenas puede continuar. Tahngarth lo carga sobre un hombro mientras Crovax explora el camino. La persecución acaba en un cañón sin salida. Al amanecer, Maraxus y sus ogros los encuentran junto a la pared de roca. El guerrero exige que le entreguen al fugitivo. Gerrard se niega. Los ogros avanzan. Entonces el Vientoligero desciende entre ellos y dispersa a los atacantes. Cuando vuelve a verse el suelo del cañón, Maraxus sigue en pie.
El duelo y la traición
Starke ha revelado una debilidad de Maraxus: obtiene fuerza de los seres que lo rodean. Gerrard ordena a sus compañeros subir a la nave y alejarse. Se queda para enfrentarlo solo. Maraxus aún puede herirlo. Su espada corta el pecho de Gerrard y le abre una herida en el brazo, pero Gerrard logra alcanzar el brazo armado del guerrero. Su adversario vacila. Gerrard le pide que se rinda. Antes de que pueda responder, Maraxus se tambalea. Tiene una daga clavada en la nuca. Starke no había subido a la nave: se ocultó detrás de una roca y esperó el momento de atacar. El guerrero cae muerto. Starke acaba de eliminar al hombre que podía revelar su participación en el secuestro de Sisay. Había intentado salvar a Takara, su hija cautiva de Volrath, ofreciendo a la capitana como cebo para atraer a Gerrard. La traición no consiguió la libertad de su hija ni la suya.
El pacto y el salto
Gerrard no acepta la muerte de Maraxus como prueba de lealtad. Pregunta a Starke si entregó a Sisay para recuperar a Takara. El fugitivo lo niega, pero Gerrard no tiene motivos para creerlo. Tiene, sin embargo, un motivo para mantenerlo vivo y a bordo: Starke conoce Rath. Puede conducirlos hasta la capitana. A cambio, exige que también rescaten a su hija. Gerrard acepta el trato y advierte que vigilará cada uno de sus movimientos. El Vientoligero regresa para recogerlos. Con Ertai capaz de manejar el motor y Starke proporcionando el conocimiento del destino, la nave puede cruzar al fin. La tripulación abandona Dominaria y entra en Rath para buscar a Sisay.


















