EL RELATO ESCRITO
Un poder que encadena
Una espada puede concederte poder. También puede convertirse en tu prisión. Dakkon lo descubrirá cuando la promesa de una hechicera se cumpla de la forma más cruel. Pero antes de seguir su sombra, abramos las puertas de Legends. Junio de mil novecientos noventa y cuatro. Magic empieza a dar nombres propios a sus grandes criaturas.
Los nombres de una leyenda
Esta colección reúne figuras distintas, muchas nacidas de las partidas de rol de sus diseñadores. No todos sus personajes recorren una misma aventura. Son puertas abiertas a otras historias. Una de ellas lleva el nombre de Dakkon Blackblade. Su primera carta lo muestra como una criatura legendaria. El cómic y otros relatos ampliarían después su destino. Es esa historia posterior la que vamos a seguir ahora.
El pacto
Dakkon es un guerrero y un maestro de la forja. Su talento atrae a Geyadrone Dihada, una planeswalker demoníaca que reconoce en él una chispa todavía dormida. Le ofrece despertarla. A cambio exige una espada capaz de devorar almas. Dakkon acepta. Durante diez años trabaja en aquella arma, templándola en la sangre de sus esclavos. Cada vida sacrificada forma parte del precio. No estamos ante la obra inocente de un héroe engañado. Antes de sufrir la traición, Dakkon ya ha participado en el horror.
La sombra robada
Cuando la espada está terminada, Dihada regresa. Cumple la promesa: la chispa de Dakkon se enciende. Y entonces lo traiciona. Su sombra y su alma quedan atrapadas en la hoja. Ha recibido el poder que deseaba, pero ese poder no lo ha hecho libre. La misma espada que ha creado lo ata a su destino. Ahí está la fuerza de este relato: una victoria puede contener su propia condena.
Una salida imperfecta
Las publicaciones posteriores no terminan la historia en la forja. Carth, un fugitivo de las mazmorras de Dihada, convoca a Dakkon y lo vincula a su búsqueda de venganza. No consiguen matar a la hechicera. Sí logran escapar y formar una amistad. En otro enfrentamiento, Dakkon destierra a Chromium y mata a Piru, su compañera dragona. La energía liberada abre una herida en la tierra de Corondor. No vemos esa batalla en estas ilustraciones de mil novecientos noventa y cuatro; vemos a los personajes que los relatos posteriores volverían a reunir.
Cinco dragones antiguos
Legends también nos dejó cinco dragones ancianos: Arcades Sabboth, Chromium, Palladia Mors, Vaevictis Asmadi y Nicol Bolas. Sus nombres sobrevivirían durante décadas. Los desarrollos posteriores presentan a Arcades como un estratega cauteloso, a Chromium como un dragón capaz de adoptar forma humana, a Palladia como una fuerza brutal y a Vaevictis como una presencia caótica. Y entre ellos aparece Bolas. Aquí comienza su recorrido en las cartas. Todavía no necesitamos saltar a todas sus conspiraciones futuras para reconocer la importancia de esta primera aparición. Estos dragones incluso inspirarían los orígenes de Commander.
Lo que permanece
No conocemos un final documentado para Dakkon. Su espada sí siguió viajando: mucho más tarde, Gideon Jura la empuñaría contra Nicol Bolas. Dejaremos ese capítulo para cuando lleguemos a él. Hoy cerramos Legends con sus dos huellas: los nombres que empezarían a poblar el Multiverso y una hoja cuyo poder nunca fue gratuito. La sombra permanece dentro de la espada. La historia sigue fuera de ella. Esto es Archivo del Multiverso.







